La investigación sobre el ataque ocurrido en una secundaria de Torreón, Coahuila, ha comenzado a abrir una discusión más amplia sobre el tipo de contenidos digitales que consumían los dos jóvenes detenidos y la manera en que ciertas comunidades de internet convierten ataques reales en material de entretenimiento, culto o imitación.
Entre los videos marcados con “Me gusta” en una cuenta atribuida a uno de los implicados aparecen numerosos contenidos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital centrada en crímenes reales que, en sus sectores más extremos, llega a idealizar o glorificar a autores de ataques masivos.
Videos con cifras y estética de videojuego
Uno de los elementos más llamativos es la presencia reiterada de videos donde aparecen atacantes reales convertidos en personajes que bailan, acompañados por cifras como “-1”, “-2” o “-9”.
Ese formato ha sido documentado en comunidades TCC como una forma de representar el número de víctimas, mezclando referencias a hechos reales con lenguaje, música y recursos visuales propios de videojuegos o memes.
En algunos casos también se utilizan expresiones aparentemente inocuas, como “hugs”, “victory royale” o etiquetas relacionadas con contenido ficticio, dentro de publicaciones que hacen referencia indirecta a ataques y agresores.
La cuenta investigada no solo consumía este material: también llegó a interactuar con algunos de esos videos mediante comentarios.
Vinculados a proceso
Mientras se profundiza en el entorno digital de los detenidos, Carlos “N” y David “N”, ambos de 18 años, ya fueron vinculados a proceso por homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado.
Un juez ordenó que permanezcan bajo prisión preventiva mientras continúa la investigación y fijó un plazo de seis meses para el cierre de la etapa complementaria.
Los hermanos son señalados por el ataque en la Secundaria General Número 13, donde murió la subdirectora del plantel y varias personas resultaron heridas.
Su madre habló sobre su comportamiento previo
La madre de los jóvenes, Maribel Alvarado, relató posteriormente que ambos eran muy reservados, salían poco y pasaban gran parte del tiempo encerrados en casa viendo videos.
También señaló que casi siempre permanecían juntos y que tenían pocas relaciones sociales fuera del entorno familiar.
Su testimonio resulta relevante frente a la revisión del comportamiento previo de los hermanos, especialmente porque la Fiscalía también ha informado que los detenidos mostraban interés y admiración por autores de ataques ocurridos en otros países.
Más que una afición por el true crime
El caso vuelve a poner atención sobre una diferencia importante: consumir contenido sobre crímenes reales no implica por sí mismo un riesgo, pero dentro de algunas comunidades TCC existe una dinámica distinta, donde ciertos usuarios convierten a los perpetradores en figuras de culto, elaboran montajes, memes, rankings o “estadísticas” de víctimas y reproducen su estética.
En Torreón, esa actividad digital adquiere especial relevancia porque se combina con publicaciones previas de armas blancas, prendas y otros objetos que posteriormente mostraron coincidencias con elementos relacionados con el ataque.
La investigación deberá establecer hasta qué punto ese entorno digital tuvo influencia directa en lo ocurrido, pero el caso ya muestra cómo una subcultura virtual puede dejar señales visibles antes de que la violencia salga de la pantalla.

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