Estes 13 de mayo de 2025, a menos de 24 horas de concluir su periodo como rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Carlos Eduardo Barrera Díaz presentó su renuncia, un acto que no sorprendió a la comunidad universitaria, pero que dejó un sabor amargo entre estudiantes, docentes y trabajadores.
Su salida, descrita como un intento de “reducir la tensión política”, no fue más que el colofón de una gestión marcada por la opacidad, el autoritarismo y un manejo cuestionable de los recursos públicos, que culminó en un histórico paro estudiantil y serias denuncias de posible corrupción.
Una Gestión Bajo Escrutinio: Opacidad y Despilfarro
Desde que asumió la rectoría en 2021, Barrera Díaz enfrentó críticas por su falta de liderazgo y su incapacidad para dialogar con la comunidad universitaria. Su administración se caracterizó por una notable ausencia de transparencia en el manejo de los casi 7 mil millones de pesos anuales que recibe la UAEMéx, provenientes en gran parte de recursos públicos y cuotas estudiantiles.
Uno de los escándalos más graves fue el uso desmedido de fondos para convenios publicitarios con medios de comunicación, un esquema que, según investigaciones periodísticas, alcanzó los 343 millones 773 mil 775.94 pesos desde 2017, con 9 millones 246 mil 724.76 pesos gastados solo en los primeros cuatro meses de 2024.
Estos “arreglos multimillonarios” no solo representaron un derroche de recursos, sino que, según el medio Todo en Contra, sirvieron para financiar campañas de desinformación, atacar al movimiento estudiantil y encubrir escándalos de la administración.
La UAEMéx, bajo Barrera Díaz, habría pagado a medios locales para difundir notas falsas o invisibilizar denuncias, lo que evidencia un uso indebido de fondos que deberían destinarse a la educación y la investigación. La falta de claridad en estos gastos, con respuestas contradictorias a solicitudes de información y datos incompletos en la información pública de oficio, refuerza las sospechas de corrupción y abuso de poder.
El Paro Estudiantil: La Chispa de la Indignación
La gota que derramó el vaso fue el proceso de sucesión rectoral para el periodo 2025-2029, percibido como antidemocrático y plagado de irregularidades. La comunidad estudiantil, harta de un sistema de votación que excluye el sufragio universal y favorece a los consejeros universitarios alineados con el rector, tomó acciones sin precedentes.
El 7 de mayo de 2025, casi mil estudiantes de diversas facultades marcharon en Toluca y tomaron el edificio de Rectoría, rebautizándolo como “La Casa del Estudiante”. Días después, cinco facultades se unieron a un paro indefinido, exigiendo la renuncia de Barrera Díaz y la anulación del proceso electoral, al que acusaron de favorecer a Eréndira Fierro Moreno, exsecretaria de Finanzas y presunta candidata oficialista.
El movimiento estudiantil no solo denunció la falta de “piso parejo” en la elección, sino también el acarreo de alumnos y docentes, el uso de granjas de bots y pautas pagadas en medios para promover a Fierro Moreno. Un audio filtrado, atribuido a Barrera Díaz, agravó la crisis: en él, el rector habría expresado su intención de dejar “las arcas vacías” para limitar a las candidatas opositoras, lo que desató indignación y demandas de auditorías por parte de legisladores locales. Aunque la UAEMéx calificó el audio como “manipulado”, la comunidad universitaria no dio marcha atrás, exigiendo claridad y un proceso electoral transparente.
Denuncias de Corrupción: Un Legado Manchado
Las acusaciones de corrupción no son nuevas en la gestión de Barrera Díaz. Además de los convenios con medios, su administración enfrentó críticas por presuntas irregularidades en el manejo del presupuesto y por no atender recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, emitidas por violaciones a los derechos de trabajadores durante la rectoría de su antecesor, Alfredo Barrera Baca. La filtración del audio y las demandas de auditoría por parte de deputados como Octavio Martínez y Paola Jiménez pusieron en evidencia un sistema de favoritismos y posible malversación de fondos, que Barrera Díaz nunca supo desmentir con hechos.
Su renuncia, presentada en el último suspiro de su mandato, no fue un gesto de responsabilidad, sino una huida ante la presión de un movimiento estudiantil que expuso las fisuras de su liderazgo. Como señaló un usuario en X, Barrera Díaz “se va como llegó: sin liderazgo, sin dar la cara a los alumnos y dejando pendientes graves”. Su salida no resuelve la crisis institucional ni borra el daño causado por una gestión que priorizó los intereses de unos pocos sobre las necesidades de los 96 mil estudiantes de la UAEMéx.
Un Futuro Incierto para la UAEMéx
La renuncia de Barrera Díaz deja a la UAEMéx en un momento crítico. El proceso de sucesión sigue en entredicho, y la comunidad universitaria continúa exigiendo un modelo de elección democrático, con voto universal y sin injerencias externas. La institución enfrenta el reto de recuperar la confianza perdida, fortalecer la transparencia y garantizar que los recursos públicos se destinen a la educación, no a esquemas de control mediático o político.
El movimiento estudiantil, que logró un paro histórico y forzó la renuncia del rector, ha demostrado que la UAEMéx no es solo una institución, sino una comunidad viva dispuesta a defender su autonomía y dignidad. Sin embargo, el legado de Barrera Díaz sirve como advertencia: sin liderazgo ético y compromiso genuino, ninguna universidad puede cumplir su misión. La UAEMéx merece más que rectores que abandonan el barco cuando las olas se alzan; merece una transformación profunda que ponga a los estudiantes en el centro.
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